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Hábitos saludables para cuidar la voz de tu hijo/a

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Es importante que a la hora de hablar le enseñemos a nuestros hijos, desde que son pequeños, buenos hábitos vocales sencillos y prácticos como un buen patrón respiratorio, una postura adecuada, una correcta coordinación entre la respiración y la fonación, y evitar tensión en la zona del cuello, ya que todo esto influye directamente en la calidad de la voz.


Tenemos que tener claro que los niños, como tales van a gritar en diferentes ámbitos de su día a día, ya sea realizando actividades deportivas, en el recreo del colegio, jugando en el parque, o porque se enfadan, tienen rabietas, lloran, etc.; pero si tienen un buen patrón pueden seguir chillando, por desagradable que nos parezca, sin llegar a hacerse daño en los pliegues vocales.


También, hay ciertos factores externos que influyen en la calidad de la voz de los niños que no se pueden controlar de manera directa por nosotros, como son las alergias, los cambios hormonales, el carraspeo, ciertos tipos de risas y el ambiente húmedo o seco, frío o caliente, así como el ruido ambiental.


El que los niños adquieran estos buenos hábitos vocales es sencillo de llevar a cabo, ya que trabajándolos por ejemplo en el colegio, en actividades propias como psicomotricidad, o con los maestros, al igual que los hábitos de higiene, llegan a automatizarlos de manera rápida e inconsciente en su día a día, favoreciendo así la calidad de su voz.


Un buen patrón respiratorio es aquel en el que inspiramos por la nariz y expulsamos el aire mientras hablamos sin realizar tensión. Hay que evitar esa tensión innecesaria, ya que el aire que usamos para hablar lo impulsamos desde nuestro diafragma.


Por ejemplo, podemos realizar ejercicios prácticos con nuestros hijos y aprovechar cuando ven la tele o la hora de ir a la cama para realizar secuencias de inspiraciones y espiraciones jugando a que la barriga es un globo que hay que inflar, controlando que sólo se infle esa zona, y observando que el cuello y los hombros estén relajados.


La postura es algo más natural, con controlar que el cuello no esté tenso y que los hombros no estén elevados, la zona ya está relajada, porque de esta manera se evita la tensión del tórax y la garganta. Debemos de controlarlo tanto en inspiración como en espiración.


La buena coordinación fonorespiratoria consiste en aprovechar el aire que hemos inspirado a la hora de hablar, y evitar seguir hablando una vez hayamos agotado dicho aire, porque de esa manera sí que vamos a tensar nuestro cuerpo físicamente y, por lo tanto, la voz se va a ver cortada y forzada. Practicar con la lectura de cuentos por líneas o frases es un buen ejercicio que, además, les gusta mucho porque se hace de manera conjunta. Los signos de puntuación (punto, coma, punto y coma, dos puntos o puntos suspensivos) son claros indicadores que nos ayudan a saber dónde detenernos para respirar.


Recordemos que cada niño/a tiene diferente capacidad pulmonar; eso se aprecia fácilmente observándolo y nosotros podemos ir indicándole dónde parar y recuperar el aire.


Les animo a realizar los ejercicios con sus hijos, con la práctica verán resultados en poco tiempo.

 
 
 

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©2021 por Valeria Medrano - Fonoaudióloga. Creada con Wix.com

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